¡Necesitamos más PROGESTERONA!
El cuerpo de la mujer es un territorio maravillosamente mágico, pero a la vez difícil de comprender (sigue estando por explorar), ya que su complejidad hormonal hace que cualquier agresión por mínima que sea lo saque de su perfecto balance.
Siempre los médicos nos han hablado de la importancia de cuidar a los estrógenos, considerada como la hormona esteroidea reina en la mujer, por su desempeño central en la regulación del sistema reproductivo femenino y con efectos significativos en otros sistemas del cuerpo. Esta hormona que se produce a nivel de los ovarios, se encarga en la primera fase del ciclo de hacer que los folículos proliferen, maduren e incentivar la ovulación; por último, inducir el crecimiento o engrosamiento del endometrio para que sea el receptáculo del embrión fecundado. Los estrógenos nos confieren las características sexuales secundarias femeninas como el crecimiento de los senos, de las caderas y la distribución equilibrada del vello corporal.
Entre otras bondades que la conferido la ciencia, está la protección ósea, ya que en etapa fértil inhiben la acción de los osteoclastos (células que rompen hueso) y benefician a los osteoblastos (células que producen hueso).
En el mismo orden de ideas, se dice que los estrógenos protegen al colágeno, manteniendo así la estructura del endotelio vascular (salud de los vasos sanguíneos) y manteniendo niveles saludables de colesterol, promoviendo también la salud cardiovascular. Por otro lado, se han comparado sus beneficios con los de la testosterona, en cuanto a mejorar la sensibilidad a la insulina y afectar positivamente la distribución de la grasa corporal. La elasticidad, la hidratación y la apariencia juvenil de la piel, al parecer también es gracias a los estrógenos.
Nadie niega la existencia, los beneficios (cuando están bajo control) y la participación que tienen los estrógenos en el ambiente hormonal femenino. La progesterona por el contrario, ha sido siempre la hormona secundaria y desplazada de la historia; de hecho, hasta ha tenido mala fama a través de los años como precursora de cáncer y de otros males. Yo me pregunto ¿si fuése tan mala por qué es vital para poder lograr un embarazo, mantenerlo y poder dar vida? la verdad no tiene mucho sentido. La experiencia no ha enseñado que la ausencia de evidencia, NO es evidencia de ausencia.
Para el año 1930, ya se hablaba de los estrógenos como una hormona tóxica, asociada al estrés, ya que aumentaba la proliferación en el cuerpo, la creación de grasa, la lipoinflamación, la inflamación sistémica, entre otros riesgos para la salud; riesgos que rápidamente fueron solapados por la industria farmacéutica, para poder patentarla y venderla en todo el mundo como la panacéa.
En contrapartida, la investigación sobre la progesterona ha sido extensa y ha involucrado a varios científicos pioneros que han contribuido significativamente al entendimiento de esta hormona y sus efectos en el cuerpo. El primero de ellos fue FranK Hersey, quién en la década de 1930 ayudó a establecer su importancia como una hormona clave en la regulación del ciclo menstrual y de la fertilidad.
Años más tarde, Robert Storrie en 1960 investigó los efectos de la progesterona en la glándula mamaria y su papel en el desarrollo de tejidos. Sus investigaciones fueron fundamentales para entender la función de la progesterona en la lactancia y la salud mamaria (muy contraria a su asociación con el cáncer). Posteriormente, Charles Whalley realizó investigaciones sobre el uso de la progesterona en la terapia hormonal y su efecto en el tratamiento de trastornos menstruales y menopáusicos. Sus estudios ayudaron a establecer la progesterona como un componente crucial en la terapia de reemplazo hormonal.
Michael Kimmel fue un investigador destacado en los años 80 en el campo de la progesterona y la endocrinología reproductiva. Sus estudios sobre la influencia de la progesterona en la salud ósea y el metabolismo hormonal ampliaron el conocimiento sobre sus efectos más allá del ciclo menstrual. Sin embargo, uno de los líderes más conocidos en el campo de la investigación sobre la progesterona hasta la actualidad, ha sido el Dr. Raymond Peat, quién ha dedicado su investigación para decir que la progesterona sí debe ser catalogada como una hormona primaria para la mujer junto con la prednenolona que es la real hormona reina del cuerpo. El doctor explica que en efecto los estrógenos son importantes para la concepción y el parto, pero que fuera de ello, las mujeres deberíamos pensar en tenerlos lo más bajos o controlados posible.
Según del Dr. Peat la dominancia estrogénica es el mal que azota a la mayoría de las mujeres tanto en etapa fértil, en perimenopausia y post menopausia; está relacionada con el Síndrome de Ovarios Poliquísticos, el Síndrome Premenstrual, la Endometriosis, la Miomatosis, la Fibrosis Mamaria, la Infertilidad, la desregulación del ciclo menstrual, la autoinmunidad, los abortos (al dejar sin glucosa a los tejidos del útero y provocar contracciones) y de distintos cánceres estrógeno dependientes como el de mama, útero, ovarios y próstata.
En un estudio realizado por Katherina Dalton, se les dió a embarazadas con preclampsia con 16 semanas de gestación más de 8 gramos de progesterona al día, notando que el embarazo llegaba a término sin problema y que los bebés eran más inteligentes y tenían mayor neuroprotección. Se dieron cuenta, que a mayor cantidad de progesterona mayores eran los beneficios tanto para la madre como para el bebé.
La progesterona realmente es mágica, ya que lo cura casi todo al poner en balance a los estrógenos, al mejorar la función tiroidea, al bajar el cortisol y poder contrarrestar/suplir cualquier déficit hormonal como por ejemplo de la testosterona. A menor TSH (mejor función tiroidea), mayor Progesterona y viceversa, menor Estrógeno y Cortisol. Por tal motivo, debemos hacer las cosas bien (sobre todo en la ovulación y en la fase lútea tardía); desde llevar una alimentación densamente nutritiva (incluyendo carbos complejos de manera estratégica), ayunar de acuerdo con las fases del ciclo (siendo la mejor parte para esto la fase folicular y la lútea temprana), entrenar de forma eficiente sin agredir a nuestro cuerpo (enfocándonos en entrenamiento de fuerza por encima del cardio tradicional), modular el estrés, dormir bien, tener control de la glucosa en el cuerpo (dejar la picadera/snacks o colaciones), tener optimizados los mecanismos de eliminación (dependiente del hígado, colon, piel y riñones), para no estresar a nuestro cuerpo más de la cuenta y poder OVULAR.
Justamente es después de la ovulación que el folículo que liberó el óvulo se transforma en el cuerpo lúteo en el ovario, el cual producirá progesterona en grandes cantidades. La progesterona ayuda a preparar el endometrio (mucosa uterina) para la posible implantación de un embrión y si no poder generar la descamación del endometrio y producir el sangrado menstrual. Esto quiere decir chicas, que la ovulación es una garantía metabólica, hormonal, ósea y antiaging. Por tal razón, es importante que lo pensemos mejor al momento de tomar alguna acción hormonal anticonceptiva (parche, anillo, inyecciones, pastillas o aparato intrauterino), ya que la ovulación está en riesgo.
Los beneficios de la progesterona son numerosos tanto para los hombres como para las mujeres, su alcance como hormona reguladora va mucho más allá del ciclo femenino; de hecho, han sido ampliamente estudiados y comprobados por la ciencia. La evidencia más conocida, está entorno a las siguientes áreas de la salud:
Función Reproductiva y Menstrual: la progesterona regula el ciclo menstrual, preparando el útero para la implantación del embrión y manteniendo la función del endometrio.
Progesterona en el Embarazo: la progesterona es esencial para mantener el embarazo, apoyando la formación de la placenta y reduciendo la contracción del útero.
Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH): la progesterona es eficaz en la terapia de reemplazo hormonal para tratar los síntomas de la menopausia.
Relación con el Cáncer: la progesterona tiene efectos protectores contra el cáncer de mama. Saber esto es maravilloso, ya que la gente normalmente le ha tenido miedo o recelo al uso de está hormona bioidéntica como parte del tratamiento contra el cáncer. Ahora sabemos que es un mito y que la progesterona NO está contraindicada.
Progesterona y Salud Mental: la progesterona puede influir en el estado de ánimo y los trastornos afectivos, como el síndrome premenstrual y la depresión posparto.
Efectos en la Función Cognitiva: la progesterona tiene un efecto positivo en la función cognitiva y la memoria en la vejez, tanto en población femenina como masculina. Es importante destacar, que uno de los órganos con mayores receptores para la progesterona es el cerebro.
En conclusión, hemos sido engañadas (os) durante muchos años o por lo menos nos han contado sólo una pequeña parte de la historia, como siempre la más conveniente para la industria farmacéutica y médica. Sin embargo, ya conoces la verdad, tienes la información y los estudios a tu disposición para que te eduques, te empoderes y tomes decisiones informadas en pro de tu salud. Te insto a que inviertas tiempo en escuchar en detalle cada uno de los links que te he compartido en este blog, que busques los estudios abajo citados y que leas el libro que abajo te recomiendo; te aseguro que cambiará tu vida y la de tus seres queridos.
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Referencias Bibliográficas:
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Hersey, F.L.G., «The Role of Progesterone in Reproduction,» American Journal of Physiology, 1938.
· Storrie, R.E.K., «Progesterone and Mammary Development,» Endocrinology, 1960.
· Whalley, C.V.R., «Progesterone Therapy in Menopause,» American Journal of Obstetrics and Gynecology, 1975.
· Kimmel, M.L.S., «Progesterone and Bone Health: A Comprehensive Review,» Bone, 1985.
· Foidart JM. «Progesterone and menstrual cycle regulation.» Journal of Reproductive Medicine. 2000.
· G. M. L. Brann, L. H. DeMayo. «Progesterone action and pregnancy.» Endocrinology. 2003.
· Schreibman, R. «The use of progesterone in hormone replacement therapy.» Menopause. 2008.
· K. A. Miller, «Progesterone and bone density in postmenopausal women.» Osteoporosis International. 2010.
· J. M. Key, «Progesterone use and breast cancer risk.» Journal of Clinical Oncology. 2012.
· S. M. P. Parker, «Impact of progesterone on cognitive function.» Neurobiology of Aging. 2018.
· Alissa Vitti. The Woman´s Code: perfect your cycle, amplify your fertility, supercharge your sex drive, and become a power source. HarperCollins Edition. 2014.
R. L. Kuehner, «Progesterone and mood regulation.» Psychoneuroendocrinology. 2015.



