TIPS PARA MANTENER UNA VESÍCULA SANA
La vesícula es un órgano que está ubicada por debajo del hígado (cuadrante superior derecho del abdomen), la cual no sólo se usa para guardar la bilis que produce diariamente el hígado mientras no comemos, sino también concentrándola (sacándole el agua para que sea más eficaz), liberando la bilis (que está compuesta principalmente por agua, fosfatidilcolina, colesterol, calcio, sodio, potasio, otros minerales, sustancias de desecho hepático como bilirrubina, trazas de proteínas, entre otros) para poder emulsionar las grasas (es decir hacer un corte secundario en gotitas más pequeñas), para poder ser posteriormente cortadas por las enzimas pancreáticas (específicamente la lipasa) en ácidos grasos libres y glicerol para que ser absorbidos en el intestino delgado, específicamente en el duodeno.
En consulta, me han llegado pacientes que les sacaron la vesícula de forma “preventiva” por tener cálculos e inflamación; otros la programan como cirugía electiva y otros están convencidos que por “herencia” se la tendrán que sacar en algún momento, porque su mamá, abuelos y tíos lo hicieron. Lo que ellos no entienden, es que lo único que se hereda son los “malos hábitos”. Justamente, estos son los responsables de que esta cirugía esté de moda.
Causas por las cuáles se daña la vesícula: si la vesícula biliar falla, siempre hay que buscar dónde está la causa raíz, para trabajar sobre ello y no pensar directamente en la extirpación.
- La causa principal descrita en la literatura científica de tener problemas con la vesícula es la falta de contracción y vaciado, debido a la pérdida del ácido del estómago (hipoclorhidria). Esta disfunción es el resultado de tomar omeprazol por largo tiempo, tomar antiácidos como caramelos, el consumo de alcohol, tabaco, el estrés mal manejado, la alimentación moderna (alta en carbohidratos y azúcares refinados), el uso de drogas, consumo negligente de antibióticos, la edad, entre otros factores. Un estómago que SI funciona, hace que se libere la lipasa gástrica que se encarga del primer corte (10%) de las grasas de los alimentos, así como de la producción de pepsina para hidrolizar las proteínas, la producción de factor intrínseco para la posterior síntesis de B12, la activación de la colecistoquinina en el intestino delgado, para estimular la contracción y el vaciado de la vesícula, señalizar la liberación de enzimas digestivas por parte del páncreas y que así suceda de forma correcta la absorción de los macro y micronutrientes en el intestino delgado.
- El estancamiento de la bilis bien sea porque este muy viscosa que hace que inicialmente se forme el barro biliar, luego se forman las piedras (que pueden generar obstrucciones); esto a su vez, genera más inflamación, agrandamiento de las paredes de la vesícula, con acompañamiento de cólicos biliares, náuseas, vómitos, malas digestiones y esto te lleve directo al quirófano. Por otro lado, la inflamación de la vesícula (colecistitis, puede ser también producida por infecciones bacterianas (E. Coli, Klebsiella, Enterococcus) y también por falta de flujo sanguíneo.
- La obesidad y el síndrome metabólico por sobresaturación biliar, es decir, por aumento de la secreción de colesterol hepático hacia la bilis, por la mala alimentación, alta en harinas, azúcares refinadas, grasas trans, pérdida de la motilidad de la vesícula y por déficit de vitamina C asociada. Esta es una de las causas con mayor soporte científico.
- La dominancia estrogénica, ya que aumenta la secreción de colesterol hepático en la bilis, generando saturación.
- En el embarazo la progesterona relaja la musculatura de la vesícula complicando así su contracción y vaciado.
- Enfermedades hepáticas impactan a la vesícula como la cirrosis (puede aumentar los cálculos pigmentarios), enfermedad de Crohn porque afecta la reabsorción de las sales biliares en el yeyuno. La anemia hemolítica que es el exceso de ruptura de los glóbulos rojos y por ende generando aumento de la bilirrubina.
- Hay una causa genética relacionada con polimorfismos en genes que regulan el metabolismo del colesterol y de los ácidos biliares (como el gen ABCG8) están asociados a mayor riesgo de colelitiasis (producción de cálculos biliares).
Hay muchas cosas que podemos hacer desde los hábitos y el estilo de vida para evitar que la vesícula deje de funcionar y que te la saquen. Por ejemplo, recuperar el ácido del estómago, haciendo la cura del limón, tomar agua con vinagre, tomar agua con limón, tomar clorhidrato de betaína 5 minutos antes de las comidas principales al menos por 3 meses, serían estrategias para comenzar a rehabilitar el estómago. En mi E-book 120 días para sanar, tengo un orden lógico y coherente de protocolos que te ayudaran a optimizar al tubo gastrointestinal, mejorar el tránsito y viscosidad de la bilis, estimular la contracción y el vaciado de la vesícula; beneficiar la salud hepática y la sacada de toxinas a través del colon y de los riñones.
Practicar una alimentación baja en carbohidrato de tipo paleo-mediterránea (priorizando vegetales crudos, cocidos, tubérculos, pseudocereales y frutas de baja carga glicémica), suficiente en grasas saludables y en proteínas de calidad, obligará a la vesícula a contraerse y vaciarse cada vez que comamos y que esta se mantenga entrenada. Por el contrario, una alimentación alta en carbohidratos NO estimula a la vesícula, ya que aumenta la creación de grasa en forma de triglicéridos, la secreción de colesterol hacia la bilis y el empaquetado de grasa endógena (acumulación de grasa por acción de la insulina). Consumir hierbas amargas, algunas raíces, vegetales verdes, son coleréticos y colagogos; es decir, que ayudan a la salud del hígado (sales biliares y bilis), conductos biliares y a la vesícula. Algunos de estos son: la rúcula, berro, ajo, alcachofa, boldo, cúrcuma, bardana, ortiga, diente de león, jengibre, achicoria, rábanos, entre otros.
Las grasas saludables provenientes del aceite de oliva virgen extra, las aceitunas, el aguacate, el aceite de aguacate, el omega 3 de los peces azules, la mantequilla Ghee, el aceite de coco y las yemas de huevos (ricas en colina), son estelares para la salud de la vesícula. Las dietas bajas en grasa (recomendadas en el pasado) son perjudiciales para la salud de este organelo, paradójicamente contrario a lo que has escuchado por allí.
La correcta hidratación a partir de minerales al cuerpo mejora la composición de la bilis, su viscosidad y el tránsito. También, hacer actividad física mínimo 3-4 veces por semana, priorizando la musculación, pero también ejercicios cardiovasculares moderado y hacer pausas activas, va a mejorar la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, la pérdida de grasa, el balance hormonal, va a bajar la inflamación y por ende va a evitar que haya formación de cálculos biliares y la atrofia de la vesícula.
Es importante, evitar por completo el consumo de alcohol y del tabaco ya que aumentan en demasía el riesgo a tener enfermedades hepáticas y biliares. Aléjate de jugos de frutas, bebidas azucaradas, gaseosas, bebidas energéticas y los famosos jugos verdes. Con respecto a la cafeína, su consumo moderado (café orgánico, negro y sin azúcar) se ha visto que tiene cierto efecto protector, ya que el ácido cafeico estimula la contracción y el vaciado de la vesícula.
Si en la actualidad, tienes barro biliar, cálculos biliares, dolor leve, sientes que las grasas y las proteínas grasosas (chicharrón, tocino y el queso madurado) te cuesta digerirlas podrías ayudarte con enzimas con clorhidrato de betaína, bilis de buey, enzimas pancreáticas y algún suplemento de hierbas amargas mientras haces los cambios de hábitos y rehabilitas las funciones del tubo gastrointestinal y los procesos digestivos. Incluso si te han sacado la vesícula, las recomendaciones serían las mismas, junto con una alimentación coherente a la transición (no debe ser alta en grasa inicialmente pero tampoco alta en carbos). Aquí como siempre la alimentación baja en carbos es la mejor opción.
Recuerda que si estas transitando por problemas biliares crónicos, puedes seguir al pie de la letra los protocolos y los hábitos de mi E-book para que puedas prosperar y si deseas hacerlo de la mano conmigo puedes acceder a la consulta virtual o presencial para acompañarte con un tratamiento nutricional terapéutico adecuado para tu caso.
¡GRACIAS POR LEERME!
REFERENCIAS:
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NHI. Ada Cuevas. Diet as a risk factor for cholesterol gallstone disease. 2004.
SPRINGER NATURE. Giuseppe Del Favero MD y colégas. Natural History of gallstones in non-insulin-dependent diabetes mellitus. 1994.



